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Subproceso de Integración y Coordinación Asistencial de la Unidad de Medicina de Familia y Comunitaria de “La Laguna - Tenerife Norte”.
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Movilidad reducida

Como recuperar la movilidad tras el alta hospitalaria

Inmovilidad en personas mayores

La inmovilidad es una disminución paulatina de la capacidad de moverte y de hacer ejercicio físico. Puede haber muchas causas: dolor, pérdida de equilibrio, miedo a caídas, ingreso prolongado, alteraciones del estado de ánimo, barreras arquitectónicas como escaleras o falta de ascensor e incluso el efecto de algunos fármacos.

Esto provoca que vayas perdiendo musculatura y puedan aparecer problemas en los huesos, el equilibrio, la piel y hasta la memoria, esta última, por falta de estímulo.

Una vez establecida la inmovilidad es importante que inicies ejercicios lo antes posible para prevenir las complicaciones del cuerpo y de la mente, así como evitar el aislamiento social. También es importante adaptar tu entorno más cercano.
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Ejercicios recomendados si conservas la capacidad para moverte

Para ayudar a mantenerte saludable se recomienda la realización de ejercicio, siempre adaptado a tus necesidades y capacidades.

Entre las actividades recomendadas de forma general pueden incluirse caminar, montar en bicicleta, natación, golf, baile, jardinería, tai-chí, etc.

Si te encuentras sano, sin ninguna limitación, los ejercicios deben incluir:

Ejercicios aeróbicos.

Son ejercicios regulares mantenidos en el tiempo, de intensidad regular, como por ejemplo caminar o ir en bicicleta. Te recomendamos que los hagas al menos cinco veces por semana, con una duración de entre veinte a sesenta minutos por sesión, iniciando el ejercicio de forma progresiva.

Ejercicios de equilibrio.

Son ejercicios lentos, manteniendo la posición y de precisión al caminar. Te recomendamos que los hagas 2 a 3 veces a la semana, entre 30 a 60 minutos, poco a poco.

Ejercicios de flexibilidad.

Con estos ejercicios se intenta que las articulaciones se muevan con normalidad. Los debes hacer más de un día a la semana, de 30 a 60 minutos con aumento progresivo de la intensidad.

Ejercicios de resistencia.

Se trata de ejercicios de musculación suaves como levantar pequeños pesos (un paquete de lentejas, por ejemplo), al menos 2 a 3 veces a la semana, aumentando poco a poco los pesos para evitar lesiones.

Ejercicios si tu movilidad está reducida o limitada

Si no puedes moverte deben realizarte cambios posturales poniéndote en una posición cómoda y natural, para evitar posturas forzadas.

Empieza realizando movimientos pasivos en el caso de que no puedas moverte, es decir, en los que tu familiar te mueva una parte del cuerpo, lo que te ayudará poco a poco a ir aumentando la movilidad.

Una vez vayas cogiendo fuerza pasaremos a realizar movimientos activos, en los que eres tú quien se mueve: en la cama girar hacia los lados y flexionar el tronco hacia delante.

Poco a poco irás aumentando el tiempo que estás sentado, hasta que seas capaz de mantenerte sin ayuda (media hora tres veces al día).

El paso de la cama a la silla se hará desde la posición de sentado en la cama, con los pies en el suelo, intentando alcanzar con tus brazos el sillón para darte impulso.

Debes intentar aumentar progresivamente el tiempo que estás sentado en el sillón, con una postura correcta, sin olvidar que debes continuar con los ejercicios de movilidad.

Coloca las piernas encima de una banqueta de vez en cuando, para evitar que se te hinchen.

Debes intentar poco a poco, y siempre que sea posible, mantenerte de pie un rato, ayudado por dos personas, el respaldo de una silla o por un andador, si lo tienes.

En los primeros días te vas a notar muy débil, pero irás cogiendo fuerza poco a poco y cada vez será menos complicado.

Puede ser útil realizar varias repeticiones de este ejercicio a diario para potenciar el cuádriceps.

Debes intentar caminar todos los días un rato, cada día una distancia un poco más larga.

Al principio puedes ayudarte con algún dispositivo (más abajo detallados) y tener en cuenta las recomendaciones para que el riesgo de caerte sea menor.

¡Cuidado con las caídas!

Después de pasar por un periodo de inmovilidad debes tener cuidado al dar los primeros pasos.

Aprende a evitar las caídas...

¿Cómo trasladar a un paciente sin movilidad?

¿Cómo cuidar al paciente inmóvil?

Ayudas para moverte

En el manual del Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT), “Pregúntame sobre Ayudas Técnicas”, puedes encontrar una completa guía con los productos de apoyo que existen en el mercado. El documento es gratuito y puedes descargarlo en esta mismo portal haciendo clic aquí o en el icono de la derecha.

Si crees que necesitas algún tipo de ayuda, consulta con algún profesional (ortopedia, médico o enfermero) para que te aconsejen.

Esta indicado si tienes dificultad o debilidad para mover un miembro inferior, para aliviar dolores que se produzcan cuando caminas, si te encuentras inestable (ya que te da otro punto de apoyo) o como punto de referencia si tienes problemas de visión.

El tamaño del bastón debe ser desde el suelo hasta la altura de la muñeca, teniendo los brazos colgando.

  • Baston estándar: con mango redondo en forma de gancho.
  • Bastón con mango recto: si tienes debilidad en la mano.
  • Bastón de base amplia: con 3 ó 4 patas, que te dan mayor apoyo.

Si tienes debilidad en ambas piernas, no puedes apoyar una de ellas o tienes problemas de equilibrio.

Las hay de dos tipos:

  • las que se ajustan al codo, más ligeras, que te permiten manejarte más autónomo, y evitan presión en la axila;
  • y las axilares.

Debes utilizarlo si has estado bastante tiempo sin poderte mover o si te encuentras inestable.

Existen distintos tipos: de cuatro patas, con ruedas, con patas y ruedas, con asiento, etc.

Consejos que debes tener en cuenta:

  • Si lo vas a utilizar dentro de casa vale cualquiera, desde uno fijo hasta uno con ruedas (según te sea más cómodo), pero ten en cuenta las dimensiones, ya que los de 4 ruedas, por ejemplo, son muy voluminosos y puede que no quepan por las puertas.
  • Si lo vas a usar dentro y fuera de casa mejor con ruedas delanteras, aunque las irregularidades del terreno pueden hacer que necesites uno de 4 ruedas.
  • Si sólo lo vas a usar fuera de casa el mejor es el de 4 ruedas.

La debes utilizar si no puedes caminar, para que puedas incluso salir a la calle con ellas para que no te quedes siempre en casa. Hay de muchos tipos distintos, debes elegir la que te resulte más cómoda.

  • Tipo de rueda: si la puedes utilizar sin ayuda mejor con rueda trasera grande; si te tienen que ayudar rueda trasera pequeña.
  • Ancho: para personas muy delgadas (hasta 55-60 kg) la medida adecuada es de 40cm; entre 60 a 75kg mejor una de 42cm; por encima de este peso las de 45cm en adelante.
  • Lugar de uso: para dentro de casa se recomienda con rueda trasera pequeña; en el exterior rueda trasera grande, incluso aunque la persona no se pueda autopropulsar.

Son muy útiles para levantarte de la cama y cambiarte al sillón o ponerte de pie, sobre todo si tienes mucha dificultad.

Las hay manuales y motorizadas.